La Ilusión de la elección en la era del feudalismo tecnológico
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Lo saben bien quienes se dedican a la política como forma de vida y muy poco el público que es el mandatario en primera instancia, existen muchos vestigios que dejan como residuos las manipulaciones de la “voluntad de la mayoría” como para cerrarse ante la evidencia de intrusiones en los mecanismos de pensamiento colectivo.
En el torbellino de la información contemporánea, donde la inmediatez y la sobrecarga de datos definen nuestra realidad, la precisión del lenguaje se ha diluido, llevando a una peligrosa confusión conceptual.
Palabras como elegir, seleccionar y escoger, que en sus raíces latinas encierran profundos matices de intención y trascendencia, son usadas indistintamente, borrando la importancia de sus distinciones.
Esta indiferenciación lingüística no es un mero capricho semántico; es un síntoma de una crisis más profunda que afecta la capacidad de los ciudadanos para ejercer una voluntad genuina, en gran parte debido a la explotación de nuestros propios mecanismos cognitivos.








