
Calderón DETONA aquí.
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“Toma chocolate, paga lo que debes”, contesta la Presidenta, populacheramente.
Nada de “negociaciones en lo oscurito”, añade: “la ley es la ley”.
Más que de acuerdo.
Así pasamos del dicho de López Obrador: “no me vengan con el cuento de que la ley es la ley” al dicho contrario de la Presidenta: “la ley es la ley”.
Tremebundo salto, bienvenido: la ley es la ley. Dura lex sed Lex.
La ley sin excepciones para todos.
Suena bien, siempre ha sonado bien, y siempre hemos sabido que el dicho vale sólo para los adversarios.
No se aplicará a la Presidenta misma, quien orquestó una fraudulenta elección del Poder Judicial, cuya ilegalidad rebalsó por todos lados.
- ¿Podría volver la Presidenta a ese momento de su gobierno, con su dictum en la mano, y limpiar la ilegalidad de aquel proceso?
Se reirá en privado la Presidenta, creo, ante la sola insinuación de aplicarse en esto su terrible dictum: la ley es la ley.








