Opinión

La nueva heterodoxia económica: Un desafío al Consenso de Washington

Carlos Chavarría DETONA® Aplicar soluciones rupturistas a los problemas puede ser muy sorprendente, atrayendo el apoyo de los públicos electorales que los líderes populistas necesitan para consolidarse en el poder (Smith, 2020).
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Por Carlos Chavarría
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Sin embargo, muchos de estos políticos han malinterpretado el término heterodoxia, utilizándolo como si fuera equivalente a una innovación, cuando en realidad se trata de soluciones del pasado que no funcionaron, no agregan valor o cuyos costos consecuenciales resultan superiores a los beneficios buscados (Jones, 2018).

 La escuela austriaca de economía ha propuesto vías más realistas para el anàlisis econòmico y, sobre todo, ha demostrado la imposibilidad de planear las economías de forma centralizada.

Como argumentó Friedrich Hayek (1945), el conocimiento económico es disperso y tácito, inherente a las circunstancias particulares de tiempo y lugar que solo conocen los individuos.

Por lo tanto, cualquier intento de una autoridad central por dirigir la economía es inherentemente ineficiente, ya que carece de la información completa y oportuna que solo el libre mercado, a través del sistema de precios, puede procesar de manera espontánea.

 Existe una considerable problemática con las políticas que la actual administración del gobierno estadounidense y de otros países están intentando imponer.

Me refiero a la "nueva heterodoxia económica", la cual parece ser central en la aplicación de instrumentos de política que no solo van en contra de la experiencia reciente, sino que atacan las bases del capitalismo occidental surgido a partir del Consenso de Washington en la década de 1980 (Williamson, 1990).