La Perra Chola, ¡qué perra joya!

In memoriam Henri Donnadieu (1943-2025)
El fin de semana pasado arrancó el Primer Festival de Ópera de la Ciudad de México con cuatro funciones de La Périchole, opereta de Jacques Offenbach, escenificadas en el Teatro Julio Castillo dentro de los cánones estéticos que marcan el “sello de la casa” de las producciones de Ópera-Cinema, ese admirable emprendimiento al que Martha Llamas y Oswaldo Martín del Campo le han apostado “todo y su resto”.
Quise constatar la respuesta del público que registraban las redes, ya que, inusualmente, rayaba en lo delirante y el domingo 10 asistí a su última función.
He aquí mis impresiones y, ya entraditos en gastos, algunas reflexiones en torno al florecimiento que, de un tiempo a la fecha, se dice que está teniendo en México la Ópera, ese género que compendia todas las artes y, hasta hace muy poco, se disputaba con la tauromaquia el muy cuestionable mérito de tener al más tradicionalista de todos los públicos.








