Marty Supremo (Marty Supreme/ Finlandia, EUA/ 2025)
Marty Supremo, vehículo del actor Timothée Chalamet se centra sobre Marty Mauser cuya vida en la década de los 50 es el deporte de tenis de mesa y la escandalosa y estrafalaria vida que lleva.
En si lo que vemos en la historia es como el personaje y su atrabancado modo de vivir es de verdad un fenomenal deportista del ping pong, con una hiperactividad increíble y un ingenio tremendo que lo mete en mas problemas de los que sale airoso.
Aquí el meollo es su participación en el torneo de ping pong en Inglaterra, su relación con una veterana estrella del cine (Gwyneth Paltrow) y su deseo por buscar revancha contra el campeón mundial de tenis de mesa en Japón.
En medio de todo hay una serie tremenda de eventos desafortunados creados y causados por Marty que amenazan su entrada al torneo.
A como se presenta la película y a como es vista por el director Josh Safdie, trabajando su guion coescrito con Ronald Bronstein, Marty Supremo es un tornado mezclado con un huracán de energía y cortesía de la tremenda presencia de la estrella Chalamet.
Chalamet es una furia en la pantalla y la trama, no es una película de acción pero el realizador Safdie transmite esa agilidad y velocidad del ping pong a su historia que es manejada de forma vertiginosa donde no hay ni un segundo para respirar.
La historia que vemos está basada con un exceso de licencias de la vida de Marty Reisman que sí, fue todo un fenómeno del tenis de mesa desde los años 40 del siglo pasado y de temprana edad fue todo un embaucador del deporte.
Carismático y apostador en juegos de ping pong, deportista, espectáculo, apuestas, rodeado de celebridades fascinado con él y un mito en un solo hombre que fue Reisman.
Timothée Chalamet encarna muy bien a este estafador del ping pong en una historia que muestra en medio de drama y comedia como va cavando su propia tumba y constantemente autodestruyendo cualquier posibilidad de lograr la cima del triunfo.
Y esto es en plan serio y aún así Marty Mauser me recordó a veces a nuestro clásico Germán Valdés, Tin Tan, metiéndose en mil problemas por acción y labia y saliendo de otros problemas para caer en aún más problemas.
Todo este folclor de esa década del pasado y casi olvidada es retratada de maravilla con igual de folclóricos personajes y elevando plenamente el furor de esos años por el tenis de mesa, años donde en toda casa, negocio o lugar clandestino tenía mesas de ping pong para diversión, juego o apuestas.
El estelar está excelente como de costumbre, yo lo señalo que será el nuevo Johnny Depp de esta generación de actores y su demoledora presencia, impecable.

