
Foto tomada de la red
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El ingreso es muy difícil de medir.
Probablemente no haya otro tema sobre el que las personas mientan más, por temor al fisco o al crimen, por no fomentar la envidia, por no arriesgar el estatus que se asocia al ingreso, las personas no dicen la verdad.
Esto es cierto en todo el mundo, pero en México se agrega la complicación del extraordinario uso de efectivo, que ya Alejandro Werner documentó hace un par de meses.
Más de la mitad de la población vive en la informalidad, y una cantidad no menor de formales evade impuestos, de forma que el uso de efectivo es inmenso y complica la medición, es muy difícil recordar cuánto se ganó y en qué se gastó cuando no quedan registros.








