
Foto tomada de la red
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Hubo un tiempo en que el mérito estaba en el viñedo, en presumir una sola uva bien trabajada: un Chardonnay impecable, un Cabernet Sauvignon de estructura perfecta, un Syrah de carácter.
Pero en los últimos años, especialmente en ciertos segmentos de mercado, se ha vuelto común encontrar etiquetas que parecen una receta: cuatro, cinco, seis varietales en la misma botella.
Y es natural que el consumidor se pregunte: ¿entre más uvas, mejor?








