
Foto tomada de la red
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Si entendemos lo de “malos” ciudadanos no tanto como perversidad, sino como la grave insuficiencia o la carencia total de educación cívica, cultura general y conciencia política en el común de los mexicanos, veremos que es imposible que los líderes políticos surgidos de tal sociedad fallida sean “buenos” (en el sentido de eficientes, preparados y capaces de entregar excelentes resultados).








