Monterrey, la China mexicana donde todos quieren venir a vender


Les platico:
Cuando Phil Knight quiso venderle por lo menos un par de sus tenis Nike a cada uno de los mil millones de habitantes de China en 1980, bien pronto descubrió que para hacer negocio en el país más poblado de la Tierra tenía que conseguirse un intérprete experto en la filosofía de Confusio.
Gran parte de los negocios en ese país se basan en la doctrina de este filósofo chino que nació el año 551 A.C y murió en el 479.
Aún hoy en día, de nada le sirve a una empresa presumir sus mejores prácticas mundiales, si no cuenta con un "intérprete" que le introduzca en el ámbito de los negocios del gigante chino, vía la filosofía confucionista.
Todos quieren hacer negocio con China, cuya población es -a mayo del 2024- de 1,469 millones de habitantes.

Pero los grandes descalabros -incluyendo los recientes de Nike, que ha perdido este año 18,700 millones de dólares- se deben a que no toman en cuenta el precepto anterior: para hacer negocio en China se necesita de un intérprete que se hable de tú con Confucio.
Knight lo encontró en la persona de David Chang, nacido en Shangai y avecindado en Estados Unidos.
En la página 396 del libro de Nike -por Strasser & Becklund (Editorial Norma 1992)- aparece la anécdota de cuando Chang se presenta en Pekín por su nombre ante un gurú que le dedicó toda su vida al estudio de Confusio.
Este le respondió: "Yo soy el Juicio Final. A tus órdenes".


