Opinión

Mudanza, transformación… cambios

José Luis Galván Hdz DETONA® ¿Cuánto tarda uno en transformarse? ¿Un sexenio, quizá? Una mudanza se le parece: dejar atrás una casa, sus rincones, su memoria, y llegar a otra donde todo aún está en cajas, donde nada ha encontrado todavía su lugar.
José Luis Galván Hernández
Por José Luis Galván Hernández
Foto tomada de la red.
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Allí, entre ropa doblada y libros apilados, no solo busco objetos: me busco a mí mismo. 

Llegué justo al inicio del sexenio pasado.

Era como llegar al paraíso: una casa amplia, de un solo piso, con chimenea y un jardín que respiraba en cada amanecer.

En el centro, un nogal generoso que nunca se cansó de darnos nueces.

Atrás, la terraza: territorio de carnes asadas, de escritura y contemplación, de noches en que el murmullo del río y de los grillos era música. 

Después de casi ocho años, llegó el momento de irnos.

Dejamos el lugar, la tierra, pero sobre todo dejamos a Paty, nuestra casera y vecina, que fue más que eso: fue guardiana del jardín, intérprete de la naturaleza, nos platicaba con un café en mano, por las mañanas, de la vida en Santiago y de la suya.

Su ausencia será más grande que de la inmensa casa que dejamos.