En Nuevo León, el PAN se debate entre ser el motor de una alianza ganadora o el espectador de su propia caída

Su imagen se ha visto afectada por acusaciones de corrupción y por la percepción de que no ha sabido realizar una autocrítica así como reconocer ni explicar los errores de administraciones pasadas, como las presidencias de Fox y Calderón.
Estas condiciones llevaron a una de Nuevo León, a una escisión de la mayoría de militantes y dirigentes que reconocieron que quieren: Un PAN que quiere gobernar con el PRI frente a una dirigencia nacional que prefiere perder en solitario.
Dilema de alianzas: existe un debate crucial sobre si el partido debe continuar con las alianzas (específicamente con el PRI) o distanciarse.
Algunos líderes consideran que la separación podría significar la "extinción" de ambos partidos en algunas regiones.
La dirigencia nacional lejos de querer continuar con la alianza con el PRI y otros argumentan que el PRI es un lastre y abogan por un rumbo solitario. Una facción de los dirigentes, liderada por Jorge Romero, ha anunciado el "fin de las alianzas" como parte de su relanzamiento.
El partido inició un proceso de "relanzamiento" en octubre de 2025 que busca cambiar su imagen y fondo, ha tenido serias dificultades para generar una conexión real con la ciudadanía, siendo calificado por analistas y críticos como una estrategia que "no ha pegado".
Y lo determinante, la falta de autocrítica profunda: se cuestiona por qué el relanzamiento no ha ido acompañado de [una evaluación, real, objetiva y decorosa sobre los fallos de gobiernos anteriores (como los de Fox o Calderón), lo que impide que el partido sea visto como una opción de cambio creíble.]
En conclusión, el relanzamiento es visto más como una reacción defensiva ante el gobierno actual que como una propuesta de nación innovadora que logre atraer a los votantes indecisos o decepcionados de otras fuerzas políticas.











