Pierde rumbo el Festival Santa Lucía

Este año, el Festival Internacional de Santa Lucía (FISL) llegó a la mayoría de edad.
Lamentablemente, a 18 años de haberse fundado y tras perfilarse en sus inicios como un gran festival, parece haber perdido el rumbo.
La tan cacareada “cultura que se construye desde una nueva gobernanza”, a decir de Melissa Segura, la insustentable Secretaria de Cultura de Nuevo León, evidencia la indefinida identidad de un festival cuyos “95 espectáculos de 31 compañías locales, nacionales e internacionales, 29 exposiciones de arte, 19 diálogos, 33 funciones de cine y dos concursos” refrendan la idea de que han sido programados sin más afán que nutrir la numeralia, con muy poca exigencia y un gran desconocimiento de los estándares de calidad que rigen aquellos prestigiados festivales internacionales como el que éste alguna vez aspiró a ser.








