
Si empezáramos a medir ambas etiquetas por sus resultados, la “izquierda” tendría menos trofeos que ofrecer de los que ofrece en su discurso.
Y la “derecha”, más.
Buena parte de los regímenes calificados como de “derecha”, presentan, históricamente, mejores resultados sociales que los llamados de “izquierda”.
Para no ir muy lejos, basta comparar los resultados de los regímenes comunistas del siglo XX, con los de los países capitalistas de la misma época.
Hubo y hay mayor igualdad política, económica y social en las sociedades capitalistas de “derecha” que en las comunistas, de “izquierda”.
El capitalismo de “derecha” produjo más riqueza y la distribuyó mejor que las burocracias ideológicas improductivas y policiacas de las sociedades de “izquierda”.
Mayores libertades colectivas hubo, y hay, en sociedades capitalistas fundadas sobre el individualismo de “derecha”, que en las nacidas del colectivismo igualador de la “izquierda”.
En pocos regímenes fueron tan graves y sistemáticas la explotación y la opresión de unos seres humanos por otros, como en los regímenes históricos de “izquierda”, donde una burocracia impune, oprimía al resto de la sociedad, repartiendo premios y castigos, obligatorios, inapelables.
Un argumento histórico de la izquierda, argumento príncipe, es que nació, y vive, para combatir los abusos del capitalismo salvaje, de la explotación, la desigualdad, el darwinismo social criados, sin excepción, en “las aguas heladas del cálculo egoísta” (Marx).
De modo que las intenciones solidarias de la “izquierda” son siempre superiores a las intenciones egoístas de la “derecha”, salvo que los resultados históricos de lo producido por ambas etiquetas dicen lo contrario: el capitalismo de “derecha” produjo más riqueza y más bienestar que el comunismo de “izquierda”.
Económica, social, políticamente, la “derecha” resultó más liberadora que la “izquierda”, aunque sea la “izquierda” quien conserva el prestigio de querer lo mejor para todos y no sólo para unos cuantos.
No es esto último lo que ha conseguido la “izquierda” cuando ha tenido el poder.
Lo que más se acerca al ideal de producir el mayor bien posible para todos, lo ha conseguido la “derecha”.


