
Los sonámbulos están en la política y, lo que es más grave, han contaminado a la sociedad con acciones que retrasan, desandan o incluso hacen retroceder los avances en la búsqueda del bienestar y el progreso social, económico y humano, tanto en el mundo como en México.
Definición de sonambulismo: es una parasomnia o trastorno del sueño que se caracteriza por realizar actividades como caminar o hablar mientras se está dormido. Se duerme, pero el cuerpo está activo. Los ojos suelen estar abiertos, y las personas pueden realizar actividades complejas como mover muebles, ir al baño o incluso conducir.
El sonambulismo en política consiste en la ignorancia y la inconsciencia ante los actos de barbarie que se despliegan respecto al proceso de cambio que vive la humanidad, debido, entre otros factores, a las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas.
Los sonámbulos políticos desarrollan en ese estado, incluso cuando despiertan, una conversión en mentirosos, soberbios, locuaces, incumplidos, fanfarrones y chillones.
Esto causa daño no solo a ellos mismos, sino también a la sociedad, pues con frecuencia pierden el equilibrio racional.
En el Instituto Ciudadano de Estudios Estratégicos (INCIDE) se analizan los comportamientos de los sonámbulos políticos y ciudadanos al ser “despertados”, entre ellos:
a) Comportamiento agresivo al ser despertados. Cuando alguien los confronta, responden con agresión verbal o simbólica, sintiéndose amenazados.
b) Expresión de ausencia. Adoptan un semblante vacío y evasivo, incapaz de responder o dialogar. Simulan actividad —discursos, promesas, conferencias— sin contenido real.
c) Pérdida del equilibrio racional. No solo se dañan a sí mismos, sino que perjudican y lastiman a otros.
d) Exposición constante a mensajes que estimulan el sonambulismo. El bombardeo mediático y de redes sociales durante campañas políticas genera adicción a la desinformación y al conflicto.
e) Uso de “teasers” y campañas de intriga. Se difunden mensajes fragmentarios, pagados, falsos o tendenciosos con el fin de manipular emociones.
f) Reacciones ante procesos electorales. La duda y la intolerancia irracional surgen cuando los resultados no coinciden con las propias expectativas.
g) Fatalismo político-tecnológico. Se asume que los poderosos conservarán su dominio sin posibilidad de cambio, anulando la voluntad colectiva.






