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Avatar: Fuego y Ceniza (Avatar: Fire and Ash/ EUA 2025)

Justo Elorduy DETONA®️ su crónica sobre esta película y la califica con DOS ESTRELLAS y MEDIA. Director: James Cameron. Guion: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver. Actores: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Oona Chaplin y Kate Winslet.
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Por Justo Elorduy Hevia
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La tercera película de la saga de Avatar, ahora con el título de Fuego y Cenizas continúa con la vida de los Na’vi tres semanas después de la confrontación con los humanos en Avatar: El Camino del Agua y cómo la familia de Jake (Sam Worthington) y Neytiri (Zoe Saldaña) enfrenta la pérdida de su hijo Neteyam luego de la batalla contra los humanos.

La idea es que nuevamente el coronel Quaritch (Stephen Lang), ahora viviendo como un avatar Na’vi, sigue con su obsesión de capturar a Jake y de nueva cuenta será el detonante del grueso de la historia, aparte de que sus jefes militares y corporativos buscan seguir explotando el amrita que extraen de los tulkun.

Y como nuevo elemento se agrega el Clan de la Ceniza, liderado por la desbocada sacerdotisa Varang (Oona Chaplin).

James Cameron como director, es el mejor director que hay para montar y coreografiar películas que no tienen la intención de parar ni un segundo, ofreciendo detalles nuevos de forma constante, atractivos visuales y visiones hipnóticas de un mundo casi perfecto como es Pandora.

Sus dos películas previas de Avatar y esta tercera cinta son prueba de la capacidad que tiene para presentar de verdad sagas fílmicas con producciones casi impecables, aunque nunca he estado satisfecho con las historias que presenta y ahora en Fuego y Cenizas, más aún me ha dejado insatisfecho.

Avatar: Fuego y Ceniza sigue con la misma idea de colocar a los Na’vi, los efectos especiales mas inteligentes del universo, contra el grupo mas tonto de humanos de la galaxia.

Cameron como director se luce al continuar con el “world building”, el desarrollo de Pandora como un mundo lleno de opciones en el rango de personajes, locaciones y por el otro lado la conexión espiritual entre los Na’vi y todo lo que los rodea, lo que es el leit motiv de Avatar.

La edición de la película, tan vertiginosa y tan bien realizada no deja que se sienta la duración de 3 horas con 17 minutos y las pausas que existen son permitir que el ojo descanse de tanto deslumbramiento y dinamismo en la pantalla.

Precisamente el ritmo vertiginoso tapa bastantes errores en la trama, como la rapidez que se mueven entre punto y punto en el planeta en un abrir y cerrar de ojos o de repente ciertos puntos de la historia que son olvidados en pos de aplicar la clásica fórmula del joven rebelde en el desarrollo de Lo’ak, que igual oscila entre la responsabilidad que siente por la muerte de su hermano Neteyam y querer ser una voz preponderante entre los adultos de su pueblo.

Me gustó la inclusión del Clan de Ceniza, me gustó Varang como opción que alejara el cuento de lo mismo de siempre, Quadritch Vs. Jake aunque Cameron constantemente nos recuerda “hay pleito casado” entre estos dos.

El problema del Clan de Ceniza es que sí y repito, Varang como villana es buena, pero podemos sacar de la ecuación a todo su clan de la película y nadie los hubiera extrañado.

Ahí sí de verdad son un efecto especial digital que “ni fu ni fa”.

O sea, regresamos a lo mismo, en las tres películas todo redunda al mismo punto, Quaritch Vs Jake y lo peor de todo es que se sabe, se va a repetir nuevamente las confrontaciones en las subsiguientes cintas.

Pero es una realidad que tres películas después, todo lo que pasa y sucede y todos los fracasos que acontecen son por culpa de Quaritch y su obsesión que nadie, pero nadie cuestiona, pero para nada ni las consecuencias económicas y humanas que de verdad le han costado al corporativo RDA y a las fuerzas armadas en Pandora.

A la larga parece que estamos viendo un animé japonés en la pantalla grande por esos despliegues visuales con mucha imaginación, de historia y aventura, dejando a un lado lo plausible y lo creíble para ser desplazado por la exageración y por apantallar antes de todo.

Las tres películas de Avatar están cayendo en la trampa de que nos están llevando a la sobresaturación y no sé bajo que milagro siguen siendo referente.

Vamos a ver si las subsiguientes dos películas que faltan logran salirse del marco de referencia que están estableciendo, peligro y la saga se convierta en “Avatar: Lo Mismo de Siempre”