Riesgos de la economía digital



Sin embargo, la realidad y los intercambios económicos –situados en contextos sociales y políticos diferenciados– siempre más complejos.
En el caso de la economía en la era digital, los modelos económicos iniciales diseñados a principios de los años 90 previeron el cómo la irrupción del internet y una sociedad en red podrían modificar la dinámica de la economía tradicional.
Se visualizó –en alguna medida– el crecimiento del comercio electrónico, la transacción de bienes y servicios ligados a software y a productos digitales.
Es decir, las proyecciones económicas parecían indicar la conversión de una economía tradicional hacia una en la que se incorporaría lo digital.
No obstante, las proyecciones –con el juicio de la evidencia sobre lo que ocurrió– fueron conservadoras ante la realidad.
La irrupción del nuevo espacio digital no solamente trasladó la dinámica de la economía tradicional a un entorno no tangible, sino que la revolucionó.
Las tres etapas de la economía digital, según Tapscott (1996): economía de la información, economía de internet y nueva economía, sugieren que el proceso ha sido amplio y es previsible que los cambios se profundicen dada la utilización –en mayor escala y mayores ámbitos de la vida económica de las personas– de las tecnologías y el espacio digital.
Si la economía digital es –según Yan Xia en su texto Evolución de la investigación en economía digital: un análisis bibliométrico: “una serie de actividades económicas en las que los datos se consideran factores clave de producción, las redes de información modernas como un importante soporte y el uso eficaz de las tecnologías de la información y la comunicación como un importante motor para mejorar la eficiencia y optimizar la estructura económica”, entonces el proceso por uso de las tecnologías a nivel individual y agregado es permanente.






