
San Francisco, California
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Después de pasar mi esposa e hijas por la revisión del agente migratorio, nos enfilamos a recoger las maletas y buscar transporte rumbo al centro de la ciudad.
En ese instante, me percaté que al entrar a los Estados Unidos con mi familia me puse en una posición de ciudadano con buena reputación con el gobierno de ese país, algo de lo que muchos políticos mexicanos no pueden presumir.
Sus reputaciones están arruinadas, son “personas de interés”, como se dice ahora, en indagaciones criminales, lo que sea, pero no pueden entrar legalmente a los Estados Unidos, ni ellos ni sus familias, socios y cómplices en sus negocios políticos turbios.








