
Fernando Savater.
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Él mismo da un primer ejemplo de esperanza. Viajó cinco horas en tren desde San Sebastián, el cansancio prepondera en sus ojos de 78 años y nos pide que no lo miremos cual momia acabada de salir de la tumba, que no lo convirtamos en polvo.
Es muy claro, no pontifica.
Emociona su defensa a la lectura en una época en que, en apariencia, leer no está de moda, pese a que las cifras de la industria editorial marquen otra cosa.
Afirma que saber leer es saber pensar; leer más allá de la consulta de artilugios, leer lenta y profundamente un texto largo.
- Emociona asimismo su espíritu inclusivo.
- En su humanismo caben los retos intelectuales, los científicos, los poéticos.
- Le preguntan por nuestro momento histórico.








