Se van y… ¿qué sigue?: La represión
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No se trató del final de un ciclo legal.
Seis togados tuvieron que abandonar sus puestos como consecuencia de una venganza perversa y de una reforma que violó la ley para –como en cualquier vulgar dictadura– disolver el Poder Judicial.
Sí, hay que repetirlo una y otra vez: El obradorato dio un golpe de Estado, no utilizó tanquetas ni ametralladoras para asaltar el poder y acabar con los contrapesos constitucionales. Corrompió al INE y al Tribunal Electoral para darle a Morena los votos que necesitaba en el Congreso para apoderarse del Poder Judicial y matar su independencia.
El 1 de septiembre México entrará de lleno a un régimen totalitario, sin división de poderes y donde la justicia estará ejercida y representada por ministros, jueces y magistrados impuestos por medio de un ominoso fraude electoral que convierte a esos juzgadores en esclavos de un régimen que les exigen obediencia ciega.








