
La soberanía de México no sólo no cabe en la visa de Andy, o en la banda de Rocha Moya, sino que se vuelve una tela de araña fácil de rasgar cuando se la invoca por esas razones.
A ver quién tiene descaro o ingenuidad suficientes para decir que la soberanía de México ha sido vulnerada porque al hijo del expresidente le quitaron la visa, o porque investigan a los políticos que hundieron a Sinaloa en una guerra sin fin de bandas criminales.
Si en eso reside nuestra soberanía, no es una fortaleza, es una vulnerabilidad, una vergüenza.
Lo que ha debilitado la soberanía de México no son las presiones de Trump, sino los gobiernos de la 4T con sus políticos de aluvión, ávidos de riqueza y aliados con el crimen.
La 4T ha hecho vulnerables sus gobiernos a la presión extranjera por la conducta de sus políticos.
Y ha hecho vulnerables a los mexicanos entregando ciudades y regiones enteras del país a la “cogobernanza” de Morena con el crimen.
Los gobiernos de la 4T perdieron su soberanía frente al crimen al aliarse con él.



