Sheinbaum se deshace


La verdad es que en 56 ciudades del país miles de personas de todas las edades, sexo y condición social salieron a repudiar a Claudia Sheinbaum y a su partido político.
El gobierno mandó cuerpos de choque para silenciar a golpe de tolete y patadas en el cuerpo de inocentes las arengas que se gritaron en las calles:
¡Fuera Morena!, ¡Fuera el narco gobierno!, ¡Vete Sheinbaum!
La represión no fue para castigar a los que tiraron las murallas de acero, fue para desacreditar una manifestación auténtica y espontánea que tiró de una vez por todas y para siempre la popularidad de la señora Presidenta.
Eso es lo que más duele y preocupa al grupo que ostenta el poder, que esté germinando una insurgencia social harta de un régimen inepto, corrupto y coludido con el crimen organizado.






