Opinión

Sobre Alfonso Romo

Rogelio Ríos DETONA® En una escena inolvidable de la película “El Color del Dinero” (1986, Martin Scorsese), al entrar a un billar a jugar contra apostadores fuertes, “Fast” Eddie (Paul Newman) aspira hondo y dice a sus acompañantes, Vincent (Tom Cruise) y Carmen (Mary E. Mastrantonio), “Chicos, ¿pueden olerlo?”
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Por Rogelio Ríos Herrán
Alfonso Romo y el autor de este artículo.
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Vincent se queda confundido y responde “¿Qué cosa?”, pero su novia Carmen, más lista, le dice: “Cariño, es el olor del dinero, ¡vamos por él!”.  

El olor del dinero es lo que trae en estos días de cabeza a empresarios, bancos y casas de bolsa en México (CIBanco e Intercam), con una repercusión particularmente fuerte en Monterrey en la persona de Alfonso Romo y uno de sus negocios, Vector Casa de Bolsa. 

Los señalamientos del Tesoro de Estados Unidos sobre presunto lavado de dinero son graves contra su persona y la casa de bolsa, por lo que será en instancias judiciales en donde se determinen las presuntas acciones delictivas y las responsabilidades de cada personaje. 

La acusación en contra de Romo no se queda en su persona, pues mucho me temo que será un juicio a la clase empresarial y la cultura de negocios regiomontana, es decir, al ambiente financiero en donde se pueden dar casos grandes de posible lavado de dinero. 

Voy a contar una anécdota: yo conocí personalmente al ingeniero Alfonso Romo en el año 2017 en un evento informal en el Club Hípico La Silla, al que él convocó y en donde acudieron activistas de la sociedad civil, integrantes de ONGs y ciudadanos independientes como un servidor. 

En ese entonces, Romo dijo a los presentes que quería recoger opiniones y señalamientos sobre las propuestas del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y Morena, con el fin de elaborar un “plan de gobierno” en caso de que ganara la elección a la presidencia de la república.