

Sí, con tamales, no con pavo, se integran muchas familias mexicanas al Thanksgiving, cuya manera de dar gracias a Dios y a la Virgen de Guadalupe es ofrendar su comida, la comida mexicana, sabrosa y picante, para su alabanza y protección.
No es de cristianos lo que vemos en innumerables videos de cacería de migrantes indocumentados, mi corazón no concibe cómo un grupo fuerte de apoyo al presidente Trump, los cristianos evangélicos, no condenan la violación brutal de los derechos humanos de muchas personas.
¿Ha perdido la sociedad estadounidense el sentimiento de compasión por el prójimo?
Son los obispos católicos de Estados Unidos quienes levantaron fuerte la voz para poner en su justa dimensión la brutalidad del ICE, pues no cabe alegar el cumplimiento de la ley para utilizar métodos inhumanos de detención de personas, dignos de gobiernos autoritarios como los de Rusia y China.
Durante su reciente asamblea plenaria, en la ciudad de Baltimore, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) emitió un Mensaje Especial para manifestar su preocupación por la evolución de la situación actual y su impacto sobre los inmigrantes “en nombre de la dignidad humana concedida por Dios”.




