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En medio del apocalipsis: Thy Antichrist

Una tras otra, casi sin reposo, la marcha de las letras incomprensibles, la voz gutural y cargada de emotividad sombría, resuena en los cuerpos enraizados.
Gerson Gómez - avatar
Por Gerson Gómez
Foto: Gerson Gómez Salas.

Nietzche jamás lo haría. Ni siquiera San Pablo. A quien el filosofo le escribió el libro del Anticristo. La calle Diego de Montemayor es una avalancha de aguas negras. Mezcladas con lluvia.

En el antiguo after Astro, la música urbana y el reguetón se escucha a lo largo de la manzana.

Los cadeneros no llevan prisa. Van ingresando al espacio de amarillo chillante, de dos en dos. La calle emperdada y la precariedad de la banqueta de 40 centimetros, imposibilita ir arriba.

Casi es media noche. 

Para el Café Iguana, tres grupos previos, de metal death y power, calentaron el escenario mayor, del templo de las bandas reales.

Somos los suficientes, los sobrevivientes del Armagedón. Ya sonaron las campanas anunciantes. Ya se soltó el ángel exterminador. Ya rodea las fauces de la oscuridad en las paredes.

Apagan las luces. Todos son tenebrosos.

Maquillados de blanco y negro, Thy Antichrist, los colombianos de Antioquía, formados en 1998, Antichrist 666 en la voz, Frost Giant en el bajo, Abyssus en la guitarra y Oricuss en la batería son los espectoros vivientes de una aparición próxima al paganismo.

Ninguno de los fotoperiodistas logra una imagen nítida. El ambiente es denso y profundo. Como en una caverna donde Nietzche podría haber escrito Así habló Zaratustra o El Anticristo.