Todos ganan en el negocio de los seguros, menos los asegurados. Episodio 1

¿Les platico? ¡Arre!
- El boiler de un sampetrino detonó en plena madrugada.
- El estallido fue tal, que en cuestión de minutos llegaron:
Policías; bomberos; rescatistas; ambulancias; inspectores de la Secretaría del Medio Ambiente, que personalmente les mandó el Tal Samuel, porque es vecino; los de Vertebra; el escuadrón canino K9 entrenado para encontrar cuerpos después de un terremoto; cierta patrulla de la Guardia Nacional que andaba cerca y elementos de Protección Civil.
Llegaron todos, menos el méndigo -no mendigo- agente que les vende desde hace 20 años los seguros a esa familia, porque andaba de vacaciones en Australia.
Con las 14 horas de diferencia que hay entre San Pedro Garza García y Melbourne, eran las 17:30PM allá y lo más que hizo el agente fue decirle a su cliente que enviaría a un empleado para llenar la solicitud de reclamo a fin de que le repusieran un boiler nuevecito y le pagaran los daños colaterales que el estallido provocó en su casa.
Que le hiciera el favor y tuviera la bondad de NO dejar de preocuparse; jejeje, jojojo; así le dijo el jocoso cabroncito ese. Ni la australiana perdonó.








