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Una piedra en Derechos Humanos

Liberación de Alejandra Cuevas destapa otra cloaca en el gobierno de AMLO.
Plácido Garza - avatar
Por Plácido Garza
Rosario Piedra Ibarra, presidenta de la CNDH. Foto prensa presidencia de México.

Les platico: ni un solo hilo en twitter, ni una sola declaración, ni un solo boletín de prensa, NADA salió de la boca o de las manos o de la acción de Rosario Piedra, en defensa de Alejandra Cuevas, durante los 528 días que permaneció internada en el penal de Santa Martha Acatitla, por órdenes de Alejandro Gertz Manero, el todavía fiscal general de la república.

Ana Paola, Alonso y Gonzalo Castillo Cuevas, sus tres guerreros hijos, se apostaron una infinidad de veces en las oficinas de Piedra, en la Colonia San Jerónimo Lídice -muy cerca de donde vive el ex presidente Echeverría- para solicitar la intercesión de la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en favor de su madre.

Nunca quiso recibirlos. Los dejaron haciendo antesala horas y horas.

Piedra ni una llamada les tomó ni respondió sus mensajes ni encargó a sus ujieres que atendieran a los atribulados hijos, que llegaban y salían de esas oficinas con la rabiosa impotencia de ver cómo la burócrata y sus achichincles medran en puestos que se supone son para defender los derechos humanos de los mexicanos.

En mi plática de ayer con Ana Paola, Gonzalo y Alonso, me dieron todos los detalles de la omisión de Piedra, que atenta contra el juramento que profirió el 7 de noviembre de 2019, cuando su nombramiento fue aprobado por 76 votos de los senadores.

Aquí tienen el video del programa, por si quieren verlo:

https://detona.com/articulo/guerreros

Gonzalo se cuestionó ante las miles de personas que los escucharon y vieron en la transmisión en vivo que hicimos desde su casa, "¿qué fregados está haciendo Piedra en defensa de los derechos humanos, si no movió un dedo para abogar por los de mi madre?"

"Es en realidad una piedra", sentenció.

EL "AGUA" QUE BEBEN EN SANTA MARTHA