AMLO se benefició de Ayotzinapa
A este régimen nunca le ha interesado hacer justicia a las víctimas. Prefiere proteger a los delincuentes.
Las mujeres asesinadas, las madres buscadoras, los militares caídos, los sacerdotes acribillados o a los periodistas ultimados, siempre han sido arrojados al cajón del olvido y la impunidad.
Los privilegios y el buen trato a la delincuencia vuelven a estar presentes en el Informe sobre el caso Ayotzinapa que hizo público el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas.
Llama la atención que la responsabilidad de los grupos criminales, Guerreros Unidos y los Rojos, quedó en segundo plano para convertir el caso en un asunto político. El gobierno concluyó que se trató de un “crimen de Estado” para seguir sometiendo a sus adversarios.
El principal beneficiario del caso Ayotzinapa es quien hoy ostenta la banda presidencial.
López Obrador fue uno de los primeros –aunque no el único– en explotar política y electoralmente la tragedia de los jóvenes.
Se montó en un crimen monstruoso para acusar en 2014 al gobierno de represor, aparecer como un decidido defensor de los derechos humanos y posicionar su candidatura a la presidencia de la república.
Él y su partido nunca estuvieron en las marchas de protesta por la desaparición de los jóvenes, pero se olía su presencia en la violencia: el incendio a una de las puertas de Palacio Nacional y en los encapuchados que alentaban el vandalismo.



