
Les platico:
Miguel Treviño de Hoyos quiso coronar su carrera política aspirando a la dirección del periódico insignia de Monterrey.
Su relación con los nuevos altos mandos -no con los originales- a lo mejor le hicieron creer eso. Falló el cálculo.
Como premio de consolación recibió de su compadre y vecino, Juan Pablo Murra Lascurain, la promesa de un puesto en el claustro académico del Tec de Monterrey.
Pero el nuevo rector reculó ante las protestas de abuelas, madres de alumnos y egresados del sacrosanto ITESM, y terminó por darle un cargo administrativo.
Quiso alejarlo lo más posible de la cátedra porque apenas se conoció su intentona, los mismos maestros mostraron un contundente rechazo.
Incluso los líderes de la FETEC -la asociación de estudiantes del ITESM- expresaron su repulsa, debido al desaseado y cuestionado papel de Miguel como alcalde de San Pedro.
- Al final de su primer trienio, alimentaba la ilusa idea de contender por la gubernatura en 2027.
- Como trampolín buscó una candidatura del MC por la senaduría, no como independiente, pues le dio en la madre a esa franquicia, merced a sus seis años como alcalde de SPGG.
- Se le cebó, al inclinarse Samuel y Dante por Colosio Jr.
Miguel es un menesteroso de la política y hoy, a mes y medio de haber entregado la alcaldía a Mauricio Fernández, se enfrenta a un lío más, de los muchos que fraguó durante seis años:
Los residentes del edificio Saqqara están en pie de lucha, pues Miguel y sus cómplices autorizaron la construcción de Torres Gala, un complejo de departamentos que violó permisos, falsificó estudios de viabilidad y provocó un daño al patrimonio del Municipio, que les puede acarrear graves consecuencias a quienes permitieron todo esto, pues se trata de un delito penal.
Mediante las instancias legales correspondientes, los sampetrinos lograron que una magistrada valiente ordenara la paralización de las obras de Torres Gala.







