De una vez, que vengan Maduro, Li Qiang, Kim Jong-Un, Daniel Ortega, Díaz-Canel...

Les platico:
El manejo informativo por parte del equipo de la presidenta entrante, sigue derramando un aluvión de p3nd3jadas, y pido disculpas por mi francés norteño.
La noticia en rueda de prensa, de que Vladimir Putin había sido invitado a la ceremonia de imposición de la banda presidencial el 1 de octubre próximo, detonó una hecatombe de críticas.
Tan sencillo que hubiera sido aclarar -en esa misma rueda de prensa- que es un acto protocolario enviar invitaciones a los mandatarios de todos los países con los que México tiene relaciones diplomáticas.
En segundo lugar, no eran Sheinbaum ni nadie de su equipo, los responsables de aclarar el asunto de la invitación a Putin.
Juan Ramón de la Fuente -anunciado como próximo canciller- es un ajonjolí que nada tiene que hacer en este mole.
La noticia y luego, la aclaración, debieron venir de Alicia Bárcena, todavía Secretaria de Relaciones Exteriores.
No es malo que Putin sea invitado. Lo malo sería que viniera.
Lo mismo aplica para los otros dictadores y testaferros del totalitarismo anti democrático que menciono en el título de esta columna.
La siguen regando feo los que "asesoran" en materia de comunicación a quien dejará de ser presidenta electa el próximo 15 de este mes, porque ese día recibirá su constancia del INE y solo quedará que AMLO le ponga la banda presidencial.
El protocolo establece que todos los mandatarios acreditados ante México deben ser invitados a un acto como ese. Punto.
De buena fuente les digo que hasta hoy, ninguno de ellos ha confirmado su asistencia a la toma de protesta, no "de posesión", como muchos dicen erróneamente, por ser un pleonasmo.








