El arma sigue cargada


Esta prórroga tiene fecha de caducidad y habrá una mesa de trabajo entre secretarios de Estado.
La pausa en la imposición de aranceles contra México por un mes es una buena noticia, pero le impone obligaciones y candados importantes a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Se evitó la guerra comercial que iba a empezar este martes, pero Trump mantiene el arma cargada sobre su escritorio.
El tema de fondo no eran los aranceles, que fue el vehículo de coerción para sacudirla y obligarla, como objetivo final de su pretensión, a combatir el tráfico ilegal de fentanilo.
“Esta no es una guerra comercial”, dijo ayer por la mañana en una entrevista por televisión Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, uno de los brazos de la Casa Blanca.
“Es una guerra contra las drogas”.

No estamos en el déjà vu de 2019, cuando Trump amenazó a México con 5% de aranceles si no se frenaba la migración indocumentada, que nos costó un acuerdo, en principio secreto, para recibir migrantes de otros países mientras se resolvían sus trámites migratorios en EEUU, y el envío de 27 mil militares a la frontera sur, que provocó cambios en las rutas ilegales de tráfico humano y que Chiapas se volviera campo de batalla de los cárteles de las drogas.
La negociación final duró escasos cinco minutos con el expresidente López Obrador a distancia, y excanciller Marcelo Ebrard en la Casa Blanca.




