
Foto tomada de la red.

Foto: DETONA
1.
- Así ha definido un neurólogo inglés la transformación que sufren muchos políticos y, en general, las personas que adquieren un relevante grado de poder:
- Directores de empresa.
- Rectores de universidades.
- 0bispos.
- Presidentes de equipos profesionales, Etc.
- Ellos, según el especialista, gracias al éxito y a los desmedidos halagos de su círculo cercano, desarrollan unos síntomas que llegan a convertirse en enfermedad:
- Alejamiento de la realidad.
- Exceso de confianza.
- Lenguaje mesiánico.
- Convencimiento de estar en la única senda de la verdad…
2.
- … y no tener que rendir cuentas ante la opinión pública, sino solo ante la Historia -obvio, con Mayúscula-.
- Tal mal, nos cuenta Irene Vallejo en Aguien habló de nosotros, toma su nombre de la palabra Hybris, que en griego significa arrogancia y exceso.
- Esta pasión violenta era inspirada, en la mitología griega, por la diosa Ate, y desataba en los poderosos acciones de avasallamiento para quienes no lo eran.
- Otra diva helénica, Némesis, reestablecía el equilibrio vengando a los agraviados.
- Así, el fatal ciclo se cumplía, y el agresor terminaba derrotado.

Foto gobierno de México.
3.
- Pero no perdamos el origen del relato, y regresemos sobre la causa del trastorno: la adulación que surge de elogios exagerados, en el mejor de los casos, o basados en falsos méritos.
- En todas las instituciones abundan los aplaudidores, y es difícil resistirse a los embelesos.
- Conozco a un importante ejecutivo que se puso a dieta, lo compartió con sus allegados y, pese a que la báscula le informaba no una disminución sino un aumento en su peso, creyó la lisonja de una asistente, quien le hizo creer que se veía más delgado.
- “La balanza se descompuso”, pensó.
4.
- Me parece que este síndrome ha estado muy presente en Palacio Nacional, durante los últimos cinco, ya casi seis, años, y todo hace suponer que llegó para quedarse.
- El alejamiento de la realidad, una de los señales, ha sido la constante: estamos requetebién, cuando se cuestionan los índices de seguridad en el país; antes todo era corrupción y nepotismo, ahora ya quedaron desterrados esos flagelos.
- Pero tales manifestaciones solo pueden fortalecerse si se basan en la zalamería que endulza los oídos del gobernante, pero le cierra los ojos a lo que sucede.





