¿Futuro sin inteligencia colectiva?

La mayoría de los problemas que padecemos, si no es que todos, no se habrán de resolver sin hacer un cambio radical en los enfoques, visiones y relaciones entre sociedad y gobernanza.
Comprendida esta última como los procesos de todos los agentes sociales y económicos relevantes que toman y ejecutan decisiones con efectos de todo tipo sobre los bienes comunes.
Por ejemplo, tan importante y crítico para la eficiencia de la red de movimientos urbana, es un funcionario público que determina hacer alguna tarea en la red vial, como un gerente de logística de una empresa que administra y programa una flotilla de reparto de 3,000 unidades que todos los días concurrirá con su red, con los movimientos de otros 3 millones de vehículos, sobre la misma infraestructura.
Si nos guiamos por las evidencias, la solución de los problemas comunes a nuestra aglomeración urbana y el modo en que nos desarrollamos, ya no puede atenderse con un modelo pueblerino de gestión pública, caracterizado por un cambio cada ó 6 años a un nuevo grupo de personas que se hace cargo de la autoridad y una sociedad siempre demandante pero quizás no igual de comprometida con cambios que mejoren el futuro.
La degradación está a la vista
Movilidad, servicio de agua, drenaje, violencia e inseguridad, educación, salud, Etc.
Ningún campo escapa considerándose como funcional y eficiente.
Ya vimos la vapuleada que nos puso la pandemia por abandonarnos al suponer que los problemas se resolverían solos, además de la arrogancia de pensar que podemos adaptarnos a cualquier condición, haciendo rediseño por desastre.







