Operación de terror desde el poder

La discusión final en el Senado sobre la reforma judicial comenzó de manera estruendosa, apasionada y violenta, sin hablar nada sobre el dictamen aprobado en comisiones, pero colocando en el aparador nacional la escatología del sistema político mexicano, que no sólo se mantiene intacto en el epílogo del gobierno obradorista, sino que ha socializado desde esa gran tribuna del Estado mexicano los recursos e instrumentos que tiene un poder autoritario para someter a sus adversarios y obligarlos a que hagan lo que se les exige.
Las presiones del poder contra los senadores Miguel Ángel Yunes Márquez, panista de Veracruz, y Daniel Barreda, de Movimiento Ciudadano de Campeche, los hicieron esconderse.
- El primero rompió todo contacto con sus compañeros de partido desde el lunes al mediodía y ayer pidió licencia antes de iniciar la sesión, para ser sustituido por su padre y suplente.
- El segundo también se esfumó, en medio de denuncias de que su padre y él habían sido detenidos ilegalmente en Campeche.
La desinformación causada por el silencio de ambos provocó un cruce de acusaciones y especulaciones que no fueron apagadas ni por su presencia para aclaraciones, ni por las fiscalías informando si existen o no las carpetas de investigación.
Varios senadores han admitido que los han amenazado con investigaciones penales y, en cuando menos un caso, por presuntos delitos de delincuencia organizada, a menos que cambien el sentido de su voto a favor de la reforma judicial.













