
EL PARTIDO naranja, el gobernador naranja y su esposa la candidata naranja a la alcaldía de Monterrey se quejan una y otra vez de que fueron objeto de intimidación y acoso por parte de agentes ministeriales y que esa fue una de las razones por las que se perdió la elección regiomontana.
Si alguien estaba (y está) a cargo de esos supuestos ministeriales “macuarros y mafiosos”, según los denunciantes, es el encargado del despacho de la fiscalía general de Nuevo León.
Pensar que la decisión de los diputados del PRI y del PAN de dejar a ese encargado de despacho como fiscal de manera oficial, y que así lo acepte tranquila y dócilmente don Samuel, doña Mariana, como principal ofendida, y los militantes naranjas, pues era más que un sueño guajiro, ganas de joder o mala leche y seguir jugando a las vencidas entre los poderes ejecutivo y legislativo, con el consentimiento del judicial, en un pleito que lleva dos años y medio, y parece que nunca terminará…
EL CASO es que las bancadas del PAN y del PRI, sin la presencia de Movimiento Ciudadano ni Morena, eligieron ayer y tomaron protesta a Pedro Arce Jardón como ¿nuevo? fiscal general en Nuevo León, aunque ya tenía dos años en el cargo de manera interina.
Parece que la razón de exponer al escarnio a Arce de parte del PRI y el PAN era para decir que se había cumplido con un pendiente de la legislatura que termina en cinco días, pues se prevé que La Tremenda Corte eche para atrás la designación…














