¿Reformar el presente sin mirar hacia el futuro?


Por ahí anda promoviéndose una publicidad pagada por el PRI donde se enfatiza que “…los mejores tiempos que ha tenido México, han sido los tiempos del PRI”.
Si se aprecia con la mayor objetividad posible, a la distancia de 100 años, los resultados en términos de progreso y mejores perspectivas, es sencillo evidenciar que el PRI tuvo sus únicos buenos momentos cuando se propuso cambiar sus anquilosadas prácticas de partido único y dependiente de un presidencialismo exacerbante cuyos costos aún están pagándose en términos políticos, económicos y sociales.
Todo lo demás solo fueron cuestiones de coyuntura, quizás hasta poco aprovechadas.
Una reforma del Estado requiere una inversión considerable de capital político y los beneficios de cualquier reforma aparecen generalmente en el mediano plazo.










