
Y que lo que aborrecíamos del presidente Carlos Salinas de “ni los veo ni los oigo” o del presidente Felipe Calderón de “haiga sido como haiga sido”, han vuelto por sus fueros, pero ahora con las siglas de Morena y por un mandatario que avasalla a sus subordinados, incluyendo a su sucesora y que no termina de irse a La Chingada, su rancho de retiro…
CONVENCER a los opositores para que cambien de opinión es válido en la política, pero cuando nos enteramos (como aquí se lo platicamos desde antes de la votación) de que obligaron a cambiar de voto a senadores del PAN y MC, con promesas de quitarles a la ley de encima y borrar sus pecados penales, tanto de los legisladores como de sus parientes, lo que da un muy amargo sabor de boca, porque lo que estaba en discusión es precisamente que no se use el poder político para manejar y corromper policías, jueces y magistrados para doblar la justicia, eso suena muy mal y eso es lo que hizo por lo menos una corcholata del presidente: Adán Augusto López…













