CDMX, Arturo y Doña Osvelia
Lunes, 3 de marzo de 2025, 09:59 AM

Foto: José Luis Galván Hdz.
Evito las grandes avenidas, Insurgentes y Viaducto.
No quiero perderme en el ruido, solo quiero quedarme aquí, en este cuadrante de calles pequeñas, de edificios de departamentos y alguna que otra casa que resiste el paso del tiempo.
- Unas voces agudas, infantiles, me llaman.
- Me llevan a una esquina donde una jacaranda desafía al invierno con sus primeras flores moradas.
- Su sombra, su presencia me arrastran en un viaje sensorial a mi primer hogar en la Ciudad de México, hace más de treinta años.
- Sin querer, ya estoy ahí, frente a Illinois 11.
- Ahí viví con Arturo, un gran amigo.
- Sonrío al recordar esos días compartidos.
- Mi mirada se posa en el colegio La Florida, que sigue ahí.
- Luego, mis ojos regresan al jacarandá y, sin darme cuenta, suben hasta el cielo.
- Allá, entre las nubes, donde vive ahora Arturo.
Hace unos meses volví a esta inmensa ciudad.
Un nuevo trabajo me trajo de regreso.
Si antes me parecía caótica pero hermosa, hoy lo confirmo y lo sufro a partes iguales.
El caos es más denso, el cielo más lejano, atrapado entre rascacielos.
Pero la belleza persiste: en los árboles, en los jardines verticales que trepan por los edificios, en las flores que siguen embelleciendo las calles.





