Corrupción: ubre que alimenta a la 4T

El estudio apunta hacia algo más: muy pronto ocupará el deshonroso lugar de Nicaragua o Venezuela.
Ser uno de los países más corruptos del mundo es grave en sí mismo.
Más lo es, cuando representa una traición del régimen y de su movimiento al pueblo de México.
No perdamos la memoria.
López Obrador eligió la corrupción como bandera para enfrentar al sistema y llegar al poder.
Dedicó tres campañas a la Presidencia de la República y publicó varios libros para decir que él representaba el fin de la pudrición política.
Pronunció la palabra corrupción 11 mil veces en las “mañaneras” para para acusar, acobardar y destruir a sus adversarios políticos.
Fue el arma que utilizó para que Enrique Peña Nieto y el PRI bajaran los brazos y le entregara por adelantado la presidencia.
Llamó “mezquinos”, “neofascistas” y “mafia del poder” a los empresarios para arrodillarlos.






