Estos son los gobernantes que hacen presa de México. Episodio I
Les platico:
Ni siquiera cuidan las formas.
Desde sus campañas electorales comienzan a pedir "donaciones" a proveedores interesados en invertirle a la política.
Pero no para ocupar algún cargo en gubernaturas o alcaldías, sino con el propósito de recuperar sus inversiones mediante contratos de obras y servicios.
Este es el caso de uno de ellos. ¿Arre? ¡Arre!
Se llama Héctor García García. Sus vecinos de la infancia en Guadalupe, donde creció, le dicen "Torín".
En el anecdotario popular de ese municipio, considerado como dormitorio de Monterrey, se cuentan muchas historias que lo pintan de pies a cabeza.
Actualmente vive en una modesta vivienda de la Colonias Bosques de La Pastora, en la ruta por donde diariamente transitan miles de personas en su ascenso a la plancha del Teleférico del Cerro de la Silla.
Su paso por la política no le permitió -hasta ahora- cambiar a aires de más altura económica. A saber:
- Ha sido diputado federal y tres veces local, además de regidor y secretario general de la CNOP de Guadalupe, siempre como militante del PRI.
- Ni tampoco su oficio profesional como abogado, que desempeñó en varios despachos jurídicos de la zona.
- Ni su labor como líder sindical de los trabajadores municipales de Guadalupe.
- Ni su cargo como director de asuntos jurídicos de la poderosa Federación de Sindicatos de Trabajadores al servicio de los gobiernos de los estados, municipios e instituciones de carácter estatal y municipal de la República Mexicana, cuyo secretario general es Rafael Reyes Montemayor, uno de los más prestigiados dirigentes sindicales a nivel nacional.
Se dice que don Rafa lo tuvo bien controlado, hasta que "Torín" se salió del redil y se fue al bando de las naranjas podridas.
El destape
Apenas recibió la constancia de ganador en las pasadas elecciones del 2 de junio como nuevo alcalde de Guadalupe, el "Torín" se destapó.
Contendió por el MC, partido al que se afilió siendo diputado, tras abandonar al PRI en el Congreso local.
De la modesta casa donde aún vive, muy pronto se mudará con su segunda esposa, Blanca Treviño, hija de una lideresa de la zona, a una residencia de cinco niveles en la colonia más acaudalada de Guadalupe: Contry Las Aguilas, Segundo Sector, con el Cerro de la Silla a sus espaldas y Monterrey a sus pies.
Se trata de una obra de más de 500 M2 de terreno y el doble de construcción, que de acuerdo a brokers especializados en la compra venta de bienes raíces en esa zona, tiene un valor superior a los $60 millones.
Está ubicada en la calle Esteban Murillo y tendrá una vista espectacular hacia Monterrey.






