Les platico:
La lectura en papel, hoy en día está reservada para los sibaritas.
Un día, Elena Poniatowska me dijo que leer en papel es un lujo reservado para los conocedores.
Ante el avasallamiento que vivimos de la era digital, las librerías son un remanso de paz en vías de extinción, dicho sea esto, en ciertas ciudades y en ciertos países.
Por ejemplo: caminar por la bonaerense avenida Corrientes es un entrar y salir constante en estos lugares llenos de magia.
Son tan apetitosas las librerías de la capital argentina, que ha habido quienes no resistieron la tentación de salirse de una de ellas con un libro robado escondido bajo el brazo y envuelto en periódico.
Como le sucedió el 22 de diciembre de 2919 -al inicio del gobierno de López Obrador- al que fuera embajador de México en ese país, Ricardo Valero, quien fue cesado fulminantemente de su cargo, al ser descubierto en ese desliz surrealista literario
“Está bien que te guste leer, pero no para andarse robando libros”, decía mi abuela la alcaldesa.
Bien difícil es que ocurra un incidente así en México, pero no precisamente porque nos distingamos por nuestro voraz apetito lector, como para hacer lo que hizo el ex embajador.
No es por ahí la cosa, sino por el hecho de que solo Buenos Aires tiene más librerías que todo México como país.





