
Coaliciones amplias con rivales históricos o pactos con partidos populistas o minoritarios, a menudo sin experiencia de gobierno.
Alemania, desde 2005, ejemplifica la primera opción, con los Demócratas Cristianos prefiriendo gobernar con los Socialdemócratas que con la Alternativa para Alemania.
En Irlanda, en 2020, Fianna Fáil y Fine Gael consideraron unirse para evitar gobernar con Sinn Féin.
Otros países, sin embargo, han optado por la segunda vía, llevando al gobierno a partidos como el Partido de la Libertad en Austria (2000), SYRIZA en Grecia (2015), el Movimiento Cinco Estrellas en Italia (2018) y el Partido del Progreso en Noruega (2013).
Hoy el Partido Republicano se ha unido al movimiento MAGA de Trump.
La profundización de la polarización política en casi todos los países no es un accidente de la historia, responde al agotamiento de la narrativa esperanzadora dictada desde el Consenso de Washington, acerca de un mundo global en progreso continuo, que se conduce en democracia, integrado y libre.
Quien promovió este acuerdo, hoy abjura de él, los EEUU. Hasta John Williamson, su creador acusa las deformaciones y vacíos en su implementación.
La narrativa del consenso se formuló para contrastar con las turbulencias políticas y evitar las crisis de endeudamiento recurrente de la economía global de la década de los 80´s del Siglo XX





