
El primero de octubre Claudia Sheinbaum Pardo jurará el cargo de Presidenta Constitucional, se calzará la banda tricolor y se sentará en La Silla coronada por el águila y la serpiente.
Del Congreso irá a Palacio Nacional y tras caminar por esos elegantes pasillos que le son tan familiares llegará al despacho presidencial.
Pero no tendrá el poder
Este seguirá en manos de López Obrador, a quien Sheinbaum sin duda habrá enaltecido en grado extremo en su discurso inaugural, en medio de una tremenda ovación por parte de los legisladores de Morena, sus partidos satélites y muchos de los invitados especiales.
Sheinbaum romperá la tradición de referirse poco a su antecesor; al contrario, AMLO será elemento central de sus palabras, la flamante titular del Ejecutivo mostrando su agradecimiento y en los hechos subordinación a quien la hizo lo que entonces será.














