
Les platico:
La tormenta tropical “Alberto” destrozó un sin fin de vialidades a su paso por Nuevo León en junio pasado.
La zona serrana de Santiago -34 kilómetros al sur de Monterrey- fue de las más afectadas.
Este pueblo mágico lo es no tanto por su definición de origen, sino porque las autoridades federales, estatales y municipales sacan de sus chisteras de mago de 4a, mentiras en lugar de verdades.
Primero López Obrador, luego Claudia Sheinbaum, le prometieron a Samuel García una ayuda que nunca llegó.
La recuperación de las vialidades de Monterrey fue tasada por el gobernador en $500 millones.
Durante su última visita a NL, AMLO se hizo acompañar de la presidenta electa y cayó una tormenta de protestas en estas bárbaras y mal gobernadas comarcas del norte.
Ni siquiera llovizna de recursos hubo y el erario estatal se declaró insolvente, debido a la bronca de los presupuestos atorados desde 2023 por la pugna entre el gobernador y los diputados locales de oposición.
Se le acabó la magia a Santiago
El alcalde priyista de este municipio, David de la Peña, anda vuelto ojo de hormiga y su gente le tapa el ojo al macho recarpeteando baches con chapapote chafa, que se vuelve a desmadrar con el más chirris escurridero de agua.
Les estoy hablando de un municipio que aumentó el impuesto predial hasta en más del 200% respecto al año anterior.

La zona mágica de Santiago está en sus montañas y a la Laguna de Sánchez solo se llega en vehículos todo terreno.
También en helicóptero, por supuesto, medio en el que se mueven Samuel y su Gabinete Montessori, porque todos andan cual gallinas despescuezadas.
Los poblados intermedios entre ese lugar, Ciénega de González y la cabecera municipal de Santiago están prácticamente incomunicados desde junio del año pasado, pues solo los voluntarios de la población civil han ayudado a reconstruir con las uñas, la carretera desde la Cola de Caballo.




