Muchos temas

Muchas cosas están ocurriendo y se hace difícil elegir un tema para comentar con usted.
Lo más importante, a mi forma de ver, es lo que menos atrae lectores: el cambio en el orden mundial.
Es un ciclo de prácticamente ochenta años que llega a su fin, y que se muestra en esta semana en Estados Unidos, abandonando tanto la Convención de París como la Organización Mundial de la Salud.
Ya no es seguro que Naciones Unidas pueda sobrevivir tal y como la conocemos hoy y eso no es asunto menor.
Por otra parte, hay también un giro en la política exterior estadounidense hacia el control de lo que se suele llamar “hemisferio occidental”.
Por eso la insistencia de Trump sobre Groenlandia, el único territorio relevante con gobierno europeo en estos rumbos.
Por eso la primera gira de Marco Rubio a Centroamérica y el Caribe.
Y por eso la presión sobre nosotros.

Pero le digo que eso no parece interesar mucho a los mexicanos, que aprendemos desde niños que el mundo no existe, porque nuestra historia mítica ha tenido que borrar ese contexto para poder crear héroes y villanos adecuados al discurso legitimador, centenario, de la Revolución.
Ese discurso que el anterior presidente exprimió al máximo y que ahora deja a su sucesora en el papel de Juan Escutia frente a la presión exterior.
Hay que cerrar filas, dicen, frente a un imaginario enemigo externo, olvidando que nada más la mitad de los mexicanos realmente respaldó su triunfo.
Lo demás se ha sumado con fraude, extorsión, abuso y así es difícil pedir unidad.




