¿Por qué un video de Ronald Reagan que subió ayer Samuel García se volvió viral en NL?

Tres fueron las razones que puedo entrever para esta viralización: la primera, que el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha querido compararse con Ronald Reagan, de ahí que el retrato del político-actor de California ocupe el espacio más destacado de la Oficina Oval.
La segunda razón es que, en este video, Reagan critica indirectamente al otro ídolo de Trump: el expresidente William McKinley (1897-1901), fanático irredento de la política comercial de imposición de aranceles, quien fue asesinado en un parque de diversiones en Búfalo, Nueva York, el 14 de septiembre de 1901.
La tercera, y esta es la razón más importante para nosotros, los regiomontanos, es que, si Nuevo León es uno de los principales estados en México que ha impulsado con éxito la relocalización, y con este tipo de políticas hemos acabado con la pobreza extrema en la entidad y reducido a casi cero el nivel de desempleo local, comunicar con argumentos sólidos el porqué los aranceles son la peor decisión que pudo haber abanderado Trump se vuelve una necesidad urgente.
Y si esta explicación la brinda el propio Ronald Reagan, adalid del libre comercio y la apertura de fronteras, significa prácticamente restregarle en la cara a Trump su deliberada o inconsciente metida de pata, que ya se refleja en la caída de la bolsa del llamado “lunes negro” y en una inevitable recesión de la economía norteamericana que se llevará de encuentro también a la mexicana.
¿Y qué dice en este video Ronald Reagan, rescatado del olvido ayer por Samuel García?
Una verdad como oro:
que cuando alguien dice “impongamos aranceles a las importaciones”, parece que están cumpliendo una meta patriótica, protegiendo productos y empleos estadounidenses.
Y si bien a veces, por un breve lapso, funciona, lo que finalmente sucederá, según Ronald Reagan, es que “las industrias locales comenzarán a depender del gobierno mediante altas tarifas; dejarán de competir, innovar y hacer los cambios tecnológicos y de gestión que necesitan”.
Y viene lo peor: se desencadenarán “feroces guerras comerciales, cuyo resultado son más y más aranceles, más barreras comerciales y los mercados colapsarán, las empresas e industrias cerrarán y millones de personas perderán sus empleos”.





