
Les platico:
En el principio de este doliente 2025, persiste el hachazo totalitario de dictaduras que llegaron al poder democráticamente.
- Es el caso de Hugo Chávez en Venezuela, que heredó la presidencia a su sicario, Nicolás Maduro.
- De Daniel Ortega, que de guerrillero opositor se convirtió en presidente y luego en dictador de Nicaragua.
- Y lo fue en el de Evo Morales, en Bolivia.
América se vuelve moda en cuanto a la náusea rancia de sistemas de gobierno basados en la quimera de darle a los pobres el poder.
Mediante dádivas alimentan a la masa de la ignorancia, que extiende la mano para recibir el sustento que alimente sus miserias.
Luego, como compensación, le piden a esa misma mano que meta en las urnas la boleta cruzada por el partido que le da de comer con dinero de los contribuyentes.
Las dádivas que convirtieron al ex presidente mexicano casi en santo, parecen ser la estrategia principal de su reemplazante, a través de constantes derroches de nuevos adelantos prometidos en los temas que más duelen: inseguridad, economía, salud, economía y educación.
Pero la danza de los números sigue siendo desfavorable en esos mismos campos... y en otros también.
La lealtad sigue apareada con el poder, por encima de la capacidad de quienes gobiernan.
Ejemplo de ello: la doctora sumó a su gabinete al peor gobernador que ha tenido Veracruz en su historia, Cuitláhuac García, por recomendación expresa de su antecesor.
Mal ejemplo cunde:
- Morena exportó su modelo y hoy lo siguen, gobernantes verdes, como Ricardo Gallardo Cardona, delincuente fichado por sus nexos con el narcotráfico en San Luis Potosí.
- Naranjas, como Samuel García, plagado en su gobierno, de recomendados, parientes e incondicionales.
Samuel convirtió en malos políticos a técnicos que son -o eran- buenos en sus especialidades.
- Como Hernán Villarreal, al frente de una secretaría -Movilidad- que tiene al transporte urbano vuelto un desmadre.
- Como Alfonso Martínez Muñoz, experto en medio ambiente que navega en medio de recomendados de Samuel, perdedores en las pasadas elecciones; tal es el caso de Javier González Alcántara, y Victor Martínez, entre muchos otros que cobran como directores en el equipo del marido de Mariana Rodríguez, quien después de su frustrado intento por ser alcaldesa de Monterrey, sucumbe mansa y cabizbaja como influencer venida a menos.






