Que venga Don Quijote a México

Bajo ningún escenario me hubiera imaginado la debacle sexenal que, a poco más de un mes del cambio de gobierno, vivimos los mexicanos ¡en un cambio de poderes entre gobernantes del mismo partido político!
“Andan entre nosotros siempre”, decía Don Quijote a Sancho Panza, “una caterva de encantadores que todas nuestras cosas mudan y truecan, y las vuelven según su gusto y según tienen la gana de favorecernos o destruirnos”.
Andrés Manuel está empeñado en superar las hazañas de fines de sexenios de los presidentes Echeverría y López Portillo juntos, faltaba más, con su obsesión por capturar al Poder Judicial, Tribunales y Supremas Cortes, eliminar organismos autónomos y, de paso, pelearse con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá.
Todo ello en medio de las muestras de cínica impunidad que personalmente otorga el presidente de México a personajes como, por ejemplo, al Gobernador Rubén Rocha (Sinaloa), a Javier Corral, Rocío Nahle, Mario Delgado y varios morenistas más que no padecerán investigaciones judiciales.














