Si el culpable tiene influencias, gana, y si el inocente no, pierde
Les platico:
Al final de una de mis reuniones con Esteban Berard Rodríguez, pidió mi opinión sobre el pleito legal que enderezó contra él y su mamá, Eugenio Weber Vega, cuñado y yerno de ambos, fallecidos trágicamente la noche de este miércoles 6 de febrero, en San Pedro Garza García.
Mi plan era escribir solo mi artículo de ayer, pero en vista de la gran cantidad de información inexacta que está corriendo por medios formales e informales, va esta 2a parte y al parecer habrá más.
Por lo pronto, el próximo lunes 11 a las 3:30PM estaré en un noticiero nacional que se interesó por el caso.
Entonces, va la 2a parte:
Esteban Berard padre murió hace siete años, y donó en vida la propiedad de la casa familiar a su esposa Elisa (79) y a sus dos hijos, Esteban (53) y Ana Elisa.
Ana Elisa murió en el año 2022 a los 48 años de edad.
Eugenio Weber Vega, su viudo, fue apoyado económicamente por Esteban Berard padre para sacar adelante a ese matrimonio, que procreó a dos hijas.
Era su única propiedad, pues los $30 millones que había ahorrado toda su vida, se los robó Roberto Garza Delgado, quien era su patrón en Selther, una de las empresas que recibió el hijo de Roberto Garza Sada Jr. para que se conformara, después de haber querido ocupar la presidencia del Alfa.
Roberto compitió con sus primos Mauricio Fernández Garza, Armando Garza Sada y Dionisio Garza Medina por la presidencia del Grupo, y una consultora norteamericana especializada sugirió a Dionisio.
La familia y el Consejo de Administración aceptaron.
Dionisio fue presidente; le siguió Armando y el año pasado la batuta de ese grupo pasó a manos de Alvaro, hermano de Mauricio, quien busca la alcaldía de SPGG por 4a vez.
Roberto se inconformó. Para aplacarlo, la familia le cedió a Selther, y ya al frente de esa empresa fabricante de colchones, nombró como director de Finanzas a Esteban Berard padre, quien se opuso siempre a las intenciones de su jefe y amigo de esquilmar al fisco el pago de impuestos.
La empresa iba mal y Roberto le pidió a Esteban que entraran juntos a un nuevo negocio, y aportara los $30 millones citados.




