
En las últimas décadas, hemos vivido un profundo cambio tecnológico.
anto, que ya no lo percibimos, y nos cuesta trabajo imaginar cómo era la vida sin celular o computadora.
No nos detenemos a pensar que, sin estos avances, sería imposible el funcionamiento de la economía como la conocemos.
Aunque todo mundo se queja, buena parte de las personas vive mejor de lo que vivían los reyes hace 200 años, cuando todavía mandaban, o los magnates de hace 100.
Al menos seis mil de los ocho mil millones de seres humanos tienen acceso a bienes y servicios que aquellos poderosos del pasado, un puñado, no pudieron siquiera imaginar.
Sin embargo, este proceso de avance acelerado tiene algunos efectos que pasan aún más desapercibidos.
Uno de ellos es la necesidad de actualizar con más frecuencia las herramientas.
También de esto se quejan mucho, porque “necesitan” cambiar su celular o computadora cada pocos años.
Incluso se ha creado el término “obsolescencia programada” para culpar a las empresas de estos cambios.





