
¿Les platico? ¡Arre!
La primera lección es esencial: Cualquier oferta de pago de intereses superior por mucho a la de los bancos u otras instancias financieras, debe ser objeto de desconfianza por parte de los inversionistas.
La banca comercial paga en México un 7% de interés anual (Préstamo Feliz ofrecía el 16%) y los contratos de inversión están regulados de tal forma que el inversionista pueda retirar su dinero prácticamente cuando quiera.
Cualquier intento de los bancos u otras instituciones financieras por amarrar al cliente a plazos forzosos que le impidan disponer de su dinero, es objeto de escrutinio por parte de la autoridad reguladora.
Las SOFOMES se cuecen aparte, porque son instituciones no reguladas; de ahí el sufijo ER que aparece al final de sus razones sociales.
Pero la inmensa mayoría de los inversionistas entró al negocio debido a que les ofrecían más del doble del interés existente en el mercado.
De hecho, la principal arma de competencia entre las SOFOMES es ¿cuál ofrece el interés más alto? y eso seduce a los inversionistas.
Es increíble que entre los afectados haya ex directivos de grandes empresas, donde ocuparon puestos en áreas de finanzas.
Pues aún ellos, con su experiencia, fueron presa de la ilusión -o ambición- desmedida.
El truco de las SOFOMES es aguantar el máximo posible pagando los intereses acordados a sus inversionistas.
Préstamo Feliz aguantó 9 años, hasta que el dinero dejó de fluir por parte de sus deudores de crédito, debido a los 828 reclamos que se presentaron en 2024 y el doble en 2025, provocados por las prácticas gangsteriles de los abogados de dicha SOFOM contra gente muy pobre a la que le prestaban el dinero de los inversionistas.
Según una representación de los inversionistas con quienes estoy en pláticas, el dinero fue desviado a otros negocios o gastos de sus dueños.
Intentaron incursionar en el negocio de la construcción, pero no encontraron socios que le quisieran entrar.
Opulencia y decadencia:
El fundador de esta SOFOM -padre de Fernando García Sada- es propietario de un lujoso departamento en uno de los barrios más adinerados de Madrid: Salamanca, donde es vecino de estrellas de cine como Penélope Cruz, Javier Bardem y directores de la talla de Pedro Almodóvar. Carlos Salinas de Gortari tiene un pisito muy modesto en esa misma zona.
Uno de los inversionistas afectados que vive en San Pedro Garza García, le envía por mi conducto el siguiente mensaje a Fernando García Sada, a quien apodan "el junior":






